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Romanos 12:2 – La voluntad de Dios está en la transformación y la renovación

24 abril 2020

Apreciado lector, te invito a que aprendas, si la voluntad de Dios está en la transformación y renovación; como es que puede realizarse esto en una persona, sabiendo que el ser humano, nace y va creciendo hasta cierta edad; veamos a continuación como es que Dios puede hacer esta maravilla tan increíble.

La voluntad de Dios está en la transformación

Sean dadas gracias al Dios de los cielos, porque nos amó y nos ama; con amor grande e incomparable, el cual también envió a Jesús, su Hijo unigénito a la tierra, a morir en una cruz para que todo aquel, que en él crea, no se pierda; mas tenga vida eterna.

Como lo declaran las santas escrituras en Romanos 12:2 diciendo: No se conformen a este siglo, sino transfórmense por medio de la renovación de sus entendimientos, para que comprueben cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Cuando se busca de Dios y se cree en el corazón, se confiesa con la boca que Jesús es el Señor y el Salvador del mundo; este tiene que esforzarse en vivir apartado de todo pecado que asedia a este mundo, y vivir consagrado al Dios de los cielos, en completa intimidad con el Señor. Orando en todo tiempo, escudriñando las santas escrituras.

Y el Espíritu Santo de Dios le guiará a toda verdad, porque todo aquel que es de Dios es guiado por el Espíritu Santo. De manera que la persona que ha creído al Hijo de Dios; a medida que va buscando del Señor va creciendo espiritualmente.

Ya nada de lo que está en este mundo le llena, pues este tiene que vivir en el espíritu; porque esta es la voluntad de Dios, porque si se vive conforme a la carne, es imposible agradar a Dios. Dios es Espíritu y los que le adoran es necesario que adoren; y así el Espíritu Santo le revelará; cual sea la buena voluntad, perfecta y agradable del Todopoderoso, para con la persona.

Como lo afirman las santas escrituras en 1 Juan 3:2-3 diciendo: Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Entendiendo que vivimos por fe, y es necesario que la persona que vive fe, no tenga duda ni incredulidad en su corazón. Sino que tenga la certeza de que cuando ore y pida algo a Dios, lo recibirá; y esto le ayudará a que vaya creciendo espiritualmente; y si persevera en ser obediente y fiel, hasta el fin al Rey de Gloria; será salvo.

Y cuando venga Cristo por su iglesia, vendrá con la recompensa para pagar a cada quien conforme sean sus obras, a los que no creyeron en Jesús, y a los verdaderos creyentes; recompensa para vida eterna, por cuanto habrán vivido una vida en temor y obediencia a Dios.

Y cuando aparezca Cristo para llevarse a sus fieles, al Reino de los cielos; dicen las santas escrituras, que primero serán resucitados los que hayan dormido en Cristo Jesús, esto es las primicias, luego el rapto de los fieles que estén vivos en ese entonces, y serán transformados con nuevos cuerpos.

Estos que hayan tenido cuerpos corruptibles o sea cuerpos mortales, cuando venga el Señor Jesús estos, le recibirán en el aire, con cuerpos transformados; cuerpos incorruptibles o sea inmortales, como el de los ángeles.

Renovación en los hijos de Dios

Hemos aprendido que solo el Señor tiene el poder para transformar y renovar; mas para ello es necesario que se busque de Dios, se crea en el corazón y se confiese con la boca; que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, por lo cual es necesario también que se persevere hasta el fin.

Creyendo y esperando en las promesas que el Todopoderoso nos ha dado por medio de su palabra, en la cual también nos ha prometido la vida eterna, cuando se manifieste Jesucristo por su iglesia, para la transformación y renovación plena de sus fieles. La voluntad de Dios está en la transformación.