Debemos mantener la mente de Cristo cautivando nuestros pensamientos
En cada momento de nuestras vidas nos encontramos librando una batalla interna. Una guerra en la que podemos elegir si acercarnos un paso más a Cristo o alejarnos de Él. Podemos alimentar nuestro pensamiento engañado, egocéntrico y autodestructivo hasta convertirnos en esclavos de los procesos de pensamiento pecaminosos, o podemos centrarnos en la verdad de Dios, como se revela en su Palabra. De esto se trata tener la mente de Cristo, de conservar pensamientos buenos y puros, y no dar paso a aquellas cosas que buscan dañar nuestras existencias.Alimentemos nuestra mente con la verdad
No solo es suficiente expulsar pensamientos negativos o engañosos. Si ese es el alcance de nuestros esfuerzos, nos encontraremos luchando la misma batalla una y otra vez. Para caminar realmente en libertad y lograr poder pensar como Cristo, necesitamos contrarrestar y reemplazar las falsedades con la verdad, esta verdad sólo podemos encontrarla en las Escrituras. De todas las armas espirituales insinuadas en el capítulo seis de Efesios, la espada de la verdad, que es la palabra de Dios, es nuestra única arma ofensiva.
Efesios 4:10 nos dice "...la palabra de Dios está fuerte y viva. Más afilada que cualquier espada de doble filo, vislumbra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y las médulas; juzga los pensamientos y las cualidades del corazón".
La Palabra de Dios destierra la oscuridad, aniquila las mentiras, demuele el engaño y convierte nuestra mente hasta que nuestros pensamientos comienzan a parecerse a los suyos.
Poseemos el poder de elegir qué pensamientos vamos a recibir y cuáles vamos a descartar. Dios nos incita a concentrarnos en la verdad.

