¿Cuáles son las 5 vías de Santo Tomás de Aquino para probar la existencia de Dios?

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Vamos a ver cuáles son las 5 vías de Santo Tomás de Aquino para probar la existencia de Dios. Esto es realmente, muy importante porque hay muchas personas que dudan que pueda existir una fuerza Suprema, Creadora y Divina. En la cual el ser humano pueda sustentar todas sus dudas.

Para ello, Santo Tomás de Aquino nos ha dejado algunas reflexiones que nos ponen a pensar en si existe o no existe un Dios verdadero. A quien podamos confiarles todas nuestras preocupaciones y todos nuestros problemas.

También debemos decirles que Santo Tomás de Aquino, fue un gran estudioso de las cosas divinas. Fue teólogo y filósofo, perteneció a la orden de los Dominicos, y en sus tiempos se le conocía como el Dr. Angélico. Nació en Italia en el año 1224 y murió en 1274.

Índice

    ¿Cómo prueba Santo Tomás la existencia de Dios?

    Santo Tomás de Aquino, presenta una serie de reflexiones que vamos a contemplar a continuación en los próximos párrafos. Donde expresa su teoría de por qué, es un hecho la existencia de un Ser Superior al que todos en la Iglesia Católica le conocemos como Dios.

    Pero antes debemos aclarar que la palabra Dios, no es un nombre, sino un título. El verdadero nombre de nuestro Dios de la Iglesia Católica y apostólica es Jehová, así lo expresa Él mismo en la Santa Biblia.

    5 Pruebas de la existencia de Dios:

    Entonces podemos preguntarnos ¿cuáles son las 5 vías de Santo Tomás de Aquino para probar la existencia de Dios? y aquí te las describimos.

    El movimiento, el hombre puede crear muchas cosas. Pero ninguna de estas cosas podrá moverse por sí misma, si no se le infunde una fuente de energía. La brisa, las olas del mar, el crecimiento de un árbol o de los seres vivos, que son movimientos lentos. Pero al fin y al cabo son movimientos, tienen un origen superior y divino.

    Sin la energía, nada se mueve, y la energía ¿de dónde sale? ¿Quién la creó? Es obvio que usted podrá crear un hijo. Pero dígame, si usted realmente intervino en su creación, más allá de limitarse a un acto sexual, tan elemental como el  de cualquier animal no pensante

    .yo soy el alfa y la omega dice el senor dios

    La eficiencia, no solo es necesario que ocurra algo para que exista una causa. Es además muy necesario que esa causa y su consecuencia, sea realmente eficiente. ¿De qué serviría pues, si los bebés nacieran producto de una fusión entre el esperma y el óvulo, si al nacer no tuviera vida eficiente?

    La contingencia, los seres humanos somos contingentes, no decidimos si existimos o no. Cuando nacemos es porque ya venimos de una idea pre concebida y la decisión no fue nuestra. Ni tampoco de nuestros padres terrenales, ellos solo fueron unos instrumentos.

    Grados de perfección, el grado de perfección de las cosas o de las personas. Vienen de un parámetro de comparación ¿Con quién o con qué? Obviamente con lo perfecto y lo perfecto es solo Dios.

    La finalidad, todo en la vida tiene una finalidad, es decir, un propósito, nada se crea para nada. No existe para nada, todo en la vida es creado para un fin específico. La vida misma, las plantas, los animales, los elementos que están en la naturaleza, cumplen cada uno con una función.  ¡Imagínense si nosotros, los seres humanos no vamos a tener que cumplir con un fin específico para el cual fuimos creados!

    Si bien los seres humanos gozamos de libre albedrío para actuar. También es cierto que  no decidimos físicamente como vamos a ser, y no siquiera somos dueños de nuestros propios pasos.

    ¿Por qué debemos entender que somos producto de la creación y no de la evolución?

    Dicho lo cual, Santo Tomás de Aquino, solo quiso probar la existencia de Dios a través de la ciencia, y no simplemente a través de la fe. Como lo hace cualquier persona crédula, que solo cree en Dios porque así se lo enseñaron sus educadores.

    Cuando tenemos la certeza de que Dios existe, desde un punto de vista científico, y nos empeñamos en negarlo por puro empecinamiento. Entonces no somos dignos ni siquiera de ser sus hijos, y no deberíamos extrañarnos de que Él también nos desconozca. Cuando tengamos que presentarnos ante Él para rendirle cuentas de cada uno de  nuestros actos en nuestra existencia terrenal.

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