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La historia de los milagros de San Isidro labrador contada para niños

28 mayo 2020
La historia de los milagros de San Isidro labrador contada para niños

En esta, la historia de los milagros de San Isidro Labrador contada para niños, vamos en primer lugar a descubrir quién fue San Isidro Labrador. Resulta que San Isidro fue un agricultor, casado y con un hijo. Nacido en España en el año de 1082, era de origen moruno, pero nació y se crió en La Península Ibérica.

Desde que era muy joven se dedicó a la agricultura al servicio de una familia española. Quienes más tarde darían testimonio de sus dotes divinos, sobre todo para controlar las lluvias, tanto si se pronunciaban en exceso como cuando escaseaban.

Existe una especie de estribillo que raza: “San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol”. Y eso lo corean los niños cuando se asustaban con las tormentas.

¿Por qué orar a San Isidro Labrador cuando queremos que se acaba una tormenta?

Aún en estos tiempos modernos y como su fama trascendió hacia otras fronteras, se puede escuchar el  estribillo. San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol. En países muy lejanos a su Madre Patria, concretamente en el Continente Americano.

Por el contrario, si azota una sequía pronunciada que amenaza acabar con una cosecha, los agricultores que conocen a su santo patrono, lo invocan con su estribillo. Pareciera que este santo, quien fue canonizado en el año de 1622, puede controlar a la naturaleza.

Relato sobre la historia de San Isidro Labrador

San Isidro fue un hombre muy bueno que tenía una esposa y un hijo. Trabajaba para una familia adinerada que tenía un campo de sembradío para recolectar muchos frutos y vegetales para la venta.

Cuando los fenómenos de la naturaleza como las sequías o las tormentas amenazaban el cultivo. San Isidro de hincaba de rodillas para implorar que cesara dicha condición adversa y que volviera todo a la normalidad para que los campos pudieran dar su fruto sin problemas.

Los patronos de Isidro estaban muy agradecidos porque este humilde agricultor lograba que Dios le escuchase. Y Él mandaba la lluvia cuando había sequía o mandaba la calma para las grandes tormentas de agua cuando éstas amenazaban podrir la cosecha.

Historia Milagros Isidro Labrador

Los padres de Isidro, Pedro e Inés, fueron los primeros en quedar bajo la contratación de trabajo en las tierras de la familia Vargas. Fue allí donde Isidro creció y se dedicó al igual que sus padres a servir a esta distinguida familia. Luego darían fe de la conducta e historia de los milagros de San Isidro Labrador en cuanto a provocar las lluvias o espantar las tormentas en beneficio de las cosechas.

Muchos años trabajó Isidro para la familia que le abrigó con cariño. Su lealtad y dedicación para el trabajo hicieron que Isidro permaneciera toda su vida al amparo de los Vargas.

Más tarde, años después de su muerte, comenzaron las inquietudes en torno a si se debería pensar en sus milagros y en su oportuna canonización. Lo cual se logra después de muchas averiguaciones y estudios por parte de los expertos en materia de beatificaciones.

De este modo todos los  días 15 de mayo, es el día en que se celebra el día de San Isidro. Por motivo de que en un día como éste, los restos incorruptos de San Isidro Labrador fueron llevados hasta la Santa Iglesia de San Andrés.

Hoy día sus restos reposan en el altar mayor de La Colegiata de San Isidro. Y es custodiado por la Real Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid.

Motivos para ser devotos de San Isidro Labrador

Entre los motivos de mayor carácter obligatorio de ser un devoto de San Isidro Labrador, está el hecho de que éste santo, es el patrono de los agricultores. Y los milagros de esta santidad se han manifestado a lo largo del mundo, y en muchas ocasiones. Solo debes orar con fe y verás los resultados tarde o temprano, confía en su milagrosa intercepción.

De tal manera que todo aquel que trabaje la tierra y cuyas cosechas dependen de los antojos de la naturaleza. Deben invocarlo para que ponga la lluvia cuando sea necesario y cesen las tormentas cuando se hagan tan copiosas que amenacen la cosecha. Déjale entrar, en tu vida, y él velará por ti por el resto de tus días.