“Es mejor dar que recibir”
Deuteronomio 15:11, dice claramente que: “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra”. Siempre habrá a tu alrededor, alguien con necesidad; y muchas veces estamos puestos allí, con el propósito de ayudar a ese necesitado. Si no ayudamos, es por la ignorancia a este dicho; pues es mejor dar que recibir. Cuando demos sin intereses, todo el mundo te recibe; se ensancha el camino, y hasta lo más importante te toman en cuenta (Proverbios 18:16 BLA); somos próspero que todo lo hagamos sin falta.
En Isaías 58:1-12, habla del verdadero ayuno; que es dar y compartir, sin pedir nada a cambio; en el verso 11 dice que beneficios trae este verdadero ayuno: “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”. Además, de que será salvo y nacerá una luz que brillará en la oscuridad; y la gloria de Dios estará a la retaguardia.
Muchos, quieren ser mayor o el primero; pero Jesucristo en mateo 20:26 dice, que para ser el mayor de todos debemos servir; con alegría, sin amor a lo material (1 Timoteo 6:17-18); y no mirar atrás lo que entregamos, como le pasó a la mujer de Lot; que se volvió estatua de sal, por no dejar atrás lo vano; lo material (Génesis 12:26).
No se debe pensar tanto, antes de dar; porque todo lo que tenemos, nos lo es dado por Dios; en su infinita misericordia. Lo reconoce el mismo rey Salomón, que lo tenía todo desde niño; en 1 Crónicas 29:14: “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”.

