La oración del Padre Nuestro cambia según la Biblia
La Biblia es una sola y, por lo tanto, todo lo que está escrito en ella es lo mismo para cualquier adaptación. Es por ese motivo que en cualquier Biblia vas a encontrar la oración del Padre Nuestro en los evangelios de Mateo y Lucas. En algunas ediciones de la Biblia, como en la Católica, podrás encontrar 7 libros extras que en las ediciones de la reina Valera no encontraras. Estos son los libros apócrifos y puedes encontrarlos, como el libro de Tobías, Sabiduría, Judith, I y II de los Macabeos, Baruc y Eclesiástico. Pero, aun así, en los evangelios de Mateo, capítulo 6 versículos del 9 al 13, podrás encontrar el pasaje donde Jesús enseña a orar a sus seguidores con la oración sagrada del Padre Nuestro. Al igual que en evangelio de Lucas, capítulo 11, versículos del 1 al 4. Recuerda que la oración del Padre Nuestro fue hecha por Jesús, en el sentido de enseñar a sus discípulos a dirigirse al Señor. Puesto que en ese tiempo los fariseos iban a orar en las plazas y en las puertas de las sinagogas. Asimismo, Jesús les dijo a sus discípulos que al momento de hacerlo lo hicieran en secreto, solo uno con Dios.
El Padre Nuestro en la Biblia Reina Valera
En la versión Reina Valera, podemos encontrar la enseñanza del Padre Nuestro en dos de los evangelios. El primero es en el evangelio de Mateo 6, 9-13. En este pasaje de Jesús podemos leer que al momento de Orar entra a tu habitación y ora a Dios en secreto, porque Dios que ve lo secreto, te recompensará en público. Asimismo, el ejemplo que Jesús nos dio permanece.En esta oración que Jesús recitó para enseñar a sus discípulos, podemos observar que sus palabras fueron precisas y sin muchos adornos, como Él mismo lo dice. Ya que para comunicarnos con Dios, nada más necesitamos ser humildes y sinceros con nuestro Padre Celestial.Padre Nuestro, que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre,
venga a hacia nosotros tu reino,
y hágase tu voluntad, aquí la tierra
como en los cielos.
El pan de cada día dánoslo hoy
y perdona todas nuestras ofensas,
así como nosotros perdonamos
a todos aquellos que nos ofenden.
No permitas que caigamos en tentación
y libranos de todo mal y peligro.
Amén.

