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¿Qué es oración y ruego? ¿Realmente sirven?

31 agosto 2020
¿Qué es oración y ruego? ¿Realmente sirven?

Saber qué es oración y ruego, ayuda al fiel creyente en los momentos más determinantes de su vida. Pues, esos momentos están cargados de expectativas por la resolución de problemas altamente sensibles para los hermanos cristianos.

Es allí cuando dejamos caer nuestras rodillas en el piso, para rogar a Dios que escuche nuestras súplicas y abrimos nuestro corazón, para que entre el consuelo y amparo al alma.

Entonces, la oración se convierte la forma de contacto con Dios para explicarle nuestras preocupaciones, aunque él las conoce de antemano, verá en nuestros corazones la humildad y la verdad en nuestras palabras.

Cuando oramos, rogando, pedimos auxilio, clamamos ayuda porque reconocemos que ya no tenemos fuerzas para seguir luchando, porque no está en nuestras manos o posibilidad la resolución de un conflicto. Pero más importante aún, es que reconocemos a Dios como el Todopoderoso, el Padre omnipresente y magnánimo que puede interceder por nosotros, pues es el único capaz de salvarnos o resolver nuestros problemas.

¿Qué es oración y ruego? ¿Realmente sirven?

Ya conocemos que la oración es el vínculo comunicativo con Dios, es ese momento en el cual nuestra alma, corazón y pensamiento se conectan con el Padre celestial para dialogar de todo lo que creamos necesario en ese momento. Por ende, la oración necesariamente no es rogativa; puede ser para agradecer, alabar, o reconocer el poder de Dios sobre la tierra.

No obstante, el ruego es una súplica desesperada, un acto comunicativo con Dios que sirve para ayudarte o consolarte. El ruego también se manifiesta en la vida terrenal. Entonces, las acepciones del ruego son variadas, podemos agruparlas en aquel que se realiza en lamentables situaciones,  por expectativas o por hechos que no podemos cambiar.

Expliquemos cada uno.

1.- Sucede que, en el primer caso, el ruego está cargado de mucho dolor espiritual, generalmente acontece cuando pedimos por la salud de un familiar o amigo que se encuentra muy grave y puede fallecer. Acá el dolor nos embarga, y pedimos por la sanación de los enfermos.

Otro caso de este tipo lo representa, la pérdida física de algún ser querido, o la separación corporal definitiva de alguien, bien sea por  distanciamiento terrestre; es decir, se van hacia otro país lejano; o por distanciamiento emocional. En ambos casos, el ruego es el clamor desesperado porque no suceda el hecho separativo.

2.- El ruego por expectativa se produce cuando anhelamos algo que puede beneficiar nuestras vidas o las de la comunidad

A manera de ejemplo, podemos rogar para que los adelantos científicos logren descubrir una vacuna contra alguna enfermedad mortal que azote a la humanidad.

Puede ser también que roguemos por la multiplicación del rebaño y por ende la fertilidad del ganado, e incluso, rogamos por la llegada de la lluvia para regar los campos.

3.- Finalmente,  el ruego por los hechos que no podemos cambiar, corresponde cuando pedimos por el descanso eterno del alma de los difuntos.

Con este ruego, buscamos tener paz espiritual y consuelo de Dios, al confiar  en que nuestros seres queridos están en un lugar de luz amparados por el Padre celestial.

El rogar no implica orar. La oración, a veces no amerita rogar

En el mundo terrenal, muchas veces pedimos o clamamos para que se haga justicia por un hecho acaecido en la comunidad, la vida natural o contra una persona. Con este ruego, sabemos que la solución está en manos de los jueces, gobernantes, alcaldes o médicos, quienes pueden resolver el problema.

El ruego también puede entenderse como la solicitud de un favor a alguien, del cual esperamos consideración y sabiduría. Acá solo participamos en la solicitud, pues nuestra mente y corazón, aunque comprometidos con una causa justa, no se conectan ampliamente con el hecho.

El ruego, solo es una petición a la persona competente. Por otro lado, la oración, muchas veces no implica ruegos; pues oramos para alabar, dar gracias, reconocernos como cristianos o fortalecer nuestro espíritu.

Con la oración nos conectamos con Dios, un ser supremo que es omnipresente; es decir, está en todo lugar y tiempo; que además conoce nuestros corazones pues nos ha dado la vida. La oración a Dios con ruego abarca todas las dimensiones de la vida terrestre y nos conecta con el evangelio; es una unión perfecta de espíritu y carne.