Cómo protegerse de la brujería, la magia negra y los ataques demoníacos

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La fuente de algunos trabajos de brujería, y la magia negra, es el enemigo de Dios: Satanás el Diablo. Y no es una novedad, pues la misma Biblia indica que éste ser espiritual maligno odia y persigue constantemente a los seguidores de Cristo. Por tanto, aquí te brindamos algunos consejos de cómo protegerse de la brujería y ataques demoníacos.

Índice

    Protegerse de brujería y ataques demoníacos con simples consejos

    Quizás hayas escuchado a un familiar, amigo o conocido que le ha empezado a ir mal en su trabajo o negocio, su núcleo familiar se ha vuelto tenso e incluso no logra conciliar el sueño ni la paz en su hogar. Es posible que también la salud se empiece a deteriorar sin causa aparente. ¿Será esta una señal de que alguien lo ha embrujado?

    No necesariamente, pues no todo lo malo que nos pasa es culpa del Diablo y los demonios, pero hay que estar alerta por si notamos algo fuera de lo común que nos haga creer que es mucho más que una mala racha. Por ejemplo actividad paranormal en nuestra morada sería un claro indicio de que estamos bajo ataques demoníacos.

    ¿Qué no hacer para deshacerte de una brujería?

    • No combatas fuego con fuego

    ¿A qué nos referimos? Es posible que sospechemos de alguien en específico que nos haya lanzado un maleficio, tal vez por envidia, venganza, malicia, etc. Y nos sintamos tentados a recurrir a un profesional en la materia para contrarrestar el daño, es decir, pedirle a un conocido brujo o espiritista que deshaga "el trabajo" y, dependiendo de sus poderes, regresarlo a tu agresor. ¡Nunca hagas eso!

    Te aseguramos que el deseo de venganza pasa más veces de las que podemos contar, lo cual es un señuelo del Diablo. Pues, aunque pudieras conseguir los resultados deseados, quedarías a merced de los demonios. Recuerda que ellos mismos provocan los maleficios, quitarlos es solo una treta para tenerte bajo su control.

    • No retes directamente a Satanás

    El ser un cristiano verdadero significa que tendrás la protección de Dios. Si un demonio o grupo de espíritus malignos intenta hacerte daño físico o mental, el Todopoderoso no lo permitirá. Pero eso no significa que puedas retar a Satanás libremente e incluso invocarlo, vanagloriándote de tu protección divina.  No olvides que Satanás y cualquier demonio es más poderoso que tú, un simple ser humano, si él quisiera podría hacerte mucho daño, incluso matarte. En cambio lo que de verdad te hace grande y poderoso es el refugio de Dios, por eso se humilde y sigue los siguientes consejos.

    ¿Qué hacer para protegerte de ataques demoníacos?

    • Orar de manera ferviente y con fe

    La oración, es un medio de protección seguro que puede ayudarte mucho en caso de que te encuentres bajo ataque de los demonios. Significa que acudes directamente bajo las alas protectoras de Dios y dejas en sus manos tu seguridad. Ten en cuenta que los espíritus malignos odian las cosas sagradas, por lo que orar en voz alta puede ayudarte a ahuyentarlos.

    • Lee tu Biblia diariamente

    La Palabra de Dios te dará fortaleza en esos momentos de debilidad, cuando todo parece ir mal. Meditar en ciertos pasajes bíblicos te ayudará a sentirte mejor. Por tanto date un tiempo para aprenderte de memoria ciertos versículos para esas situaciones difíciles. En caso de que, estés afrontando algún tipo de ataque paranormal en tu hogar, puedes utilizar la cita bíblica de Proverbios 18:10 y repetirla en voz alta varias veces hasta que te dejen en paz.

    • Deshazte de los amuletos y artículos extraños

    Los brujos suelen conjurar maleficios sobre objetos del individuo al que se le hará daño y luego se los hacen llegar. Los demonios tienden a posesionarse de objetos como monedas, llaves, libros y amuletos. Por tanto si sospechas de algún objeto extraño en tu casa o desconoces su procedencia, sácalo de tu hogar y quémalo cuanto antes.

    Seguir estos consejos te ayudarán a mantenerte protegido a ti y a tu familia. No olvides que la protección de Dios es un poderoso regalo y por tanto no debemos subestimarlo, sino agradecerlo.

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