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Cómo debemos orar y alabar a Dios ¡La forma correcta!

31 agosto 2020
Cómo debemos orar y alabar a Dios ¡La forma correcta!

La vida de las personas cristianas se desarrolla en ambientes muy duros, áridos y a veces sin alicientes espirituales, sin embargo, debemos orar y alabar a Dios, para reconocerlo y obtener de él las fuerzas para seguir su senda.

Cuando oramos y alabamos a Dios, nos disponemos a escucharle, a hablarle y, sobre todo, a seguir sus orientaciones, pues es el corazón y el alma humana las que pactan con el Padre Santo.

Entonces, aprendamos a orar y alabar a Dios, para que sea un vínculo fortalecido en las experiencias buenas y malas que nos toque vivir. Aprendamos también a sacar el tiempo necesario para disfrutar de su cálida compañía.

Cómo debemos orar y alabar a Dios ¡La forma correcta!

Para orar necesitamos estar dispuestos a entregarnos a la reflexión profunda sobre el motivo por el cual solicitamos la compañía de Dios. Por otra parte, alabar significa elogiar, honrar, enaltecer y otros conceptos que magnifican a Dios.

Ambos van unidos cuando queremos mostrar nuestro agradecimiento al padre celestial por la vida que nos tocó transitar. Veamos a detalle que significa cada uno y cómo hacerlo.

Cómo debemos orar y alabar a Dios ¿Cómo orar?

La oración es una forma muy particular de entablar una conversación con Dios.; pues en ella aflorarán sentimientos inimaginables que nos hacen experimentar sensaciones de recogimiento, consuelo, alegría y otros.

Lo que te vamos a presentar no es una recta, pero si, son algunas acciones imperativas que no deben faltar cuando oras solo o acompañado:

  1. Debes tener disposición para orar, se trata del llamado interno que te hace Dios para que dediques un tiempo a la oración.
  2. Cuando oras, necesitas reconocer a Dios como el Ser Supremo que dirige nuestras vidas y tiene el poder de darnos lo que pidamos con el corazón, si así está dispuesto.
  3. Presenta con humildad las peticiones, explicando por qué crees necesario sean satisfechas; aunque Dios las conoce, no está demás que sea el corazón sincero el que hable por nosotros.
  4. Pide el perdón de los pecados propios y de nuestros hermanos, pues así como perdonamos a los demás por sus ofensas, seremos perdonados por Dios. Esto conlleva al arrepentimiento por el mal cometido, para redimir nuestras culpas, con lo cual se genera un cambio profundo para vencer al mal.
  5. Damos gracias por permitirnos expresar los sentimientos del corazón, y esperanzarnos por el cumplimiento de lo pedido, también debemos hacer votos por nuevos propósitos cristianos.

¿Por qué debemos orar?

Porque así lo manda Jesús, quien oró a su Padre y nos dejó el mandato de la oración por los siglos de los siglos. En este sentido, es bueno recordar que la oración fue vital para Jesús, asó lo señalan los evangelios de los apóstoles Marcos, Mateo, Lucas y San Juan.

Revivamos algunos momentos de la oración en la vida de Jesús.

  • Marcos 1,21: Jesús participa de la oración en la sinagoga los días sábados.
  • Marcos 1, 35-46: Jesús oró muchas veces solo en las madrugadas y en lugares apartados y tranquilos como los cerros.
  • Marcos 15, 34: En sus momentos de agonía en la cruz, Jesús oró a su Padre antes de morir.
  • Mateo 6, 5-8: Jesús enseña sobre la oración con pocas palabras y de forma sincera.
  • Lucas 3,21: Jesús en su bautismo oró al su Padre.
  • Lucas 11, 1-2: Jesús enseña a sus discípulos a orar. Les enseña la oración del Padre Nuestro.
  • Juan 11, 41-42: Antes de resucitar a Lázaro, Jesús ora al Padre para darle gracias.

Como ves, la oración en la vida de Jesús estuvo presente en todo momento, lugar y circunstancia.

¿Cómo alabar a Dios?

Cuando oramos también alabamos, y cuando alabamos, nos llenamos de gozo y alegría por la presencia del padre santo en nuestras vidas.

Para alabar a Dios nos podemos guiar por lo que nos dicen los Salmos 150, el cual explica el porqué de la alabanza, el lugar donde alabar y el con qué alabar.

Del porqué alabar se tienen muchos motivos y circunstancias. Del lugar, puede ser donde quiera y se requiera sin dilación y con alegría. Finalmente, del con qué se puede hacer la alabanza, refiere a los cantos, danzas y el sonido de los instrumentos.

¿Por qué alabar a Dios?

Alabamos a Dios porque él también nos reconoce como sus hijos, porque cumple con sus promesas y, sobre todo, porque nos protege del mal.