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La hermosa historia de San Juan Bosco – Patrón de los jóvenes

6 mayo 2020

San Juan Bosco fue un educador, escritor del siglo XIX y un sacerdote italiano, fue el fundador de los Salesianos. Decidió dedicar la mayoría de su vida a mejorar la vida y educar a los niños que se encontraban en la calle. Específicamente a aquellos que se dedicaban a la delincuencia o jóvenes que fueron desfavorecidos.

Se dedicó a desarrollar métodos de enseñanzas que estuvieran basadas en el amor y no en el castigo. Además, creó a los Cooperadores Salesianos para poder mantener la educación de los jóvenes.

Tuvo tres grandes amores. María Auxiliadora, Jesús Sacramentado y el Sumo Pontífice, quienes también fueron parte de uno de los más famosos sueños revelatorios de San Juan Bosco. Ha sido el patrón de los jóvenes, debido a sus grandes enseñanzas y amor hacia la juventud del mundo, hasta el momento son muchos los devotos de San Juan Bosco que lo celebran en el mundo.

La vida de San Juan Bosco

San Juan Bosco nació en Ibecchi el 16 de agosto de 1815, nació en una pobre familia campesina, Juan pierde a su padre cuando cumplió dos años de edad, y a su madre Margarita le toca sacarlo adelante solo con la suavidad y la energía que la caracterizaba.

Desde temprana edad su madre le enseñó a trabajar la tierra y a ver en la hermosura del cielo a Dios, como también en las cosechas abundantes y en el pedrisco que trituraba las viñas.

Su madre también enseñó a San Juan Bosco la importancia de la caridad, utilizando porciones de sus propios pocos medios para apoyar a los más necesitados. Juan deseaba transmitir a sus propios jóvenes amigos el ejemplo de discipulado cristiano que aprendió de su madre.

A los nueve años, tuvo un sueño profético en el que varios jóvenes indisciplinados pronunciaban palabras de blasfemia. Jesucristo y la Virgen María se le aparecieron a Juan en el sueño, diciendo que él traería a esos jóvenes a Dios a través de las virtudes de la humildad y la caridad.

Más tarde, este sueño ayudaría a Juan a discernir su vocación de sacerdote. Pero también buscaba seguir el consejo de Jesús y María cuando todavía era un niño: entretenía a sus compañeros con malabares, acrobacias y trucos de magia, antes de explicar un sermón que había escuchado, o guiarlos en el rezo del Rosario.

En 1841, San Juan Bosco fue dispuesto sacerdote. En la ciudad de Turín, comenzó a atender a niños y jóvenes que vivían en la calle. Muchos de los cuales no tenían trabajo ni educación.

La revolución industrial había atraído a un gran número de personas a la ciudad en busca de un trabajo a menudo agotador y a veces escaso. Don Bosco se sorprendió al ver cuántos muchachos terminaban en la cárcel antes de los 18 años, abandonados a la inanición espiritual y a veces física.

El sacerdote estaba decidido a salvar a tantos jóvenes como pudiera de una vida de degradación. Estableció un grupo, y se convirtió en un amable padre espiritual para los chicos necesitados. Su madre quien ya se encontraba en una avanzada edad se dispuso a ayudarlo a apoyar el proyecto en sus primeros años.

Los primeros Salesianos

Se conoce que el 8 de diciembre de 1841, San Juan Bosco acoge al primer joven de la calle llamado Bartolomé Garelli. Pasados tres días de esto ya tenía con él a nueve más, y tres meses más tarde tenía a 25 jóvenes.

Para el verano de 1842 ya tiene con él a 80 jóvenes siguiéndolo, en este momento se crea el Oratorio. Pero muchos de estos jóvenes no contaban con un sitio para pasar la noche y algunos se iban a dormitorios públicos. Este fue el primer problema, recoger a tiempo completo a aquellos chicos que no tenían casa.

Más de uno de estos jóvenes que San Juan Bosco recogió deseaban ser como él, y en este momento nace la Congregación Salesiana. Don Bosco promete a quienes los siguen “pan, trabajo y el Paraíso”. Hasta el día de hoy son muchos los jóvenes que siguen las enseñanzas de este santo.