Historia y confesiones de San Agustín – Del pecado a la Santidad

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Es de verdad interesante la historia y confesiones de San Agustín, del pecado a la Santidad. Según lo que comenta en su obra “Confesionesse sintió sumamente perturbado. Porque, antes nuestro Patrono no fue tan Santo. Ciertamente, su familia de origen, en principio, hablando de su niñez, tenía bastante comodidad económica.

Todo lo cual le permitió recibir una educación excelente, con enseñanzas privadas. Su padre fue un comerciante, pero pagano, al que siempre le trato de inculcar valores cristianos su esposa. Quien oraba constantemente por él aunque no creía en Dios. Igualmente, lo hizo con su hijo, quien le hacía recapacitar o reflexionar sobre las decisiones que tomaba. Es oportuno destacar que, a veces se le escapaba a su madre, para desobedecerla en las recomendaciones que le daba.

Índice

    Cronología y confidencias de San Agustín

    Si quieres conocer la historia y confesiones de San Agustín, del pecado a la Santidad, sigue leyendo. Lo primero que te contaré, es que de pequeño no tenía noción de la humildad, ni de la fe, ni de otros valores cristianos. Por otra parte, siendo más grande, en su juventud, disfrutaba de los placeres indiscriminadamente, tomaba, iba a fiestas, se dice que tuvo muchas amantes.

    Incluso, tuvo un hijo con una mujer con la que convivió sin estar casados, por catorce años. Que luego dejó, por solicitud de su madre, quien le pidió contrajera matrimonio con una mujer de bien. Esto fue así por mucho tiempo y llegó así hasta su edad adulta.

    ¿Qué lo hizo cambiar o convertirse?

    Es importante comentar, que siempre fue un joven brillante, también por la educación que recibió cuando niño. En el transcurso de su crecimiento le llamaron la atención los temas de filosofía. Este fue probando, entre una corriente u otra, desde lo pagano hasta aproximarse más a la fe por la influencia maternal.

    En una de las corrientes que siguió, en una oportunidad fue a buscar al líder, quien le dio una respuesta que jamás hubiera esperado. Esa fue una experiencia decepcionante para él, tanto así que se apartó del maniqueísmo.

    Realmente, se consideraba una persona sin rumbo, pero siempre en la búsqueda de a quién creer porque lo necesitaba. Es así, como en la ciudad de Milán, en medio de una liturgia quedó impactado con Ambrosio. Quien mostrándole documentos de Plotino y de Pablo de Tarso, le hizo considerar que ese era el camino.

    Pero, fue una tarde sentado en un jardín, vio un libro y escuchando la voz de un niño que le dijo “toma y lee”, tomó el libro que eran las Sagradas Escrituras, abriendo por el azar una página y leyó lo que definitivamente le haría cambiar el rumbo.

    Se le invitaba a dejar lo que conocía en el mundo, ese camino pecaminoso, en donde la lujuria y el licor lo había confundido. Desde ese momento se transformó su vida.

    mas la envidia es carcoma de los huesos

    ¿Qué versículo leyó?

    Romanos 13:13-14 que dice “Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias… Al llegar al final de esta frase se desvanecieron todas las sombras de duda.” Efectivamente, una lectura milagrosa y asertiva para el momento de diatriba que estaba viviendo.

    La historia de San Agustín le pesó

    En sus obras se encuentra su propio testimonio, de las veces en las que pidió perdón, de cómo confesaba que eso le martirizaba. Incluso, al leer su obra comentada al inicio de este artículo, él cuenta cómo estuvo apartado del camino de Dios.

    No obstante, su transformación fue total hasta el día de su muerte en 28 de agosto del 430 a la edad de 75 años. Por pedido de sus fieles asumió la vida sacerdotal, pero fue contra su voluntad porque no se creía merecedor de ello.

    Se dedicó al estudio de las Santas Escrituras, incluso se afanó en la prédica de la ética y de su amor por Jesucristo. Haciendo sus propias interpretaciones de algunos pasajes bíblicos, y enseñándolos en sus constantes prédicas. Sea como decidas ver a esta Santo Patrono, una cosa si es cierta, su vida de transformación es un ejemplo para cualquiera de nosotros. Te invito a que le conozcas más de cerca a través de los análisis de sus diferentes obras, ampliando la historia y confesiones de San Agustín, del pecado a la Santidad.

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