San Alejo, su historia
Al leer la historia de San Alejo, podemos encontrar que era el único hijo de un rico senador romano, su padre se llamaba Eufemiano y su madre Agaleno. Ya que sus padres eran muy buenos cristianos, devotos al cristianismo, San Alejo aprendió a ser caritativo con los más necesitados. San Alejo quería renunciar a toda su riqueza y todos los honores pero sus padres habían elegido una novia de buena posición social. También de dinero para que se casara con ella. Ya que esta era la voluntad de sus padres (aunque dicen que él no quería). Y así se hacía en aquella época, se casó con ella. Sin embargo, justo el mismo día de su boda, adquirió el permiso de Dios para dejarla y así lo hizo. Diciéndole a su prometida lo que le había dicho Dios. Luego, se disfrazó y realizó un viaje a Siria en la parte del Este y vivió en una extrema pobreza muy cerca de una Iglesia que se llamaba Nuestra Señora. Un día, luego de haber pasado unos diecisiete años aproximadamente, una imagen de nuestra Santísima Madre habló para comentarles a todas las personas de aquel lugar que este mendigo era una persona Santa. Nuestra Santísima Madre lo llamó "El hombre de Dios". Cuando San Alejo se hizo famoso por este suceso, que era lo último que quería, se fue huyendo hacia la ciudad de Roma. Retorno como un mendigo a su propia casa.
Pero sus padres no lo reconocieron (ya que su cara había cambiado por el estilo de vida que tenía). Pero como eran muy buenas personas, con bases cristianas, eran muy amables con todos los pobres y le dejaron quedarse en ese lugar.
En un rincón en la parte de abajo de las escaleras, San Alejo vivió durante unos diecisiete años aproximadamente. Cuando salía, solía hacerlo simplemente para ir a rezar en la iglesia y para enseñar a todos los niños pequeños del lugar sobre Dios y sus enseñanzas.
En muchas ocasiones los sirvientes de la casa eran muy malos con él. Aunque podría haber terminado con todos estos sufrimientos sólo diciéndole a su padre quién era, prefirió callar y no decir nada. Después de la muerte de San Alejo, su familia encontró una nota en su cuerpo que les decía quién era y cómo había vivido su vida de penitencia desde el día de su boda hasta entonces.

