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¿Qué es la oración Adventista? ¿Cómo se hace? ¿Por qué hacerla?

29 agosto 2020
¿Qué es la oración Adventista? ¿Cómo se hace? ¿Por qué hacerla?

Bueno comencemos antes por aclararles que los adventistas son cristianos como todos las demás personas que creen en Jesús. Solo que ellos se han dividido de los llamados cristianos o evangélicos y de la religión católica. Pero veamos ¿Qué es la oración Adventista? ¿Cómo  se hace? ¿Por qué hacerla?

El caso es que los adventistas tienen algunos conceptos de los escritos de la Biblia. Los cuales se diferencian un poco del resto de los también creyentes en la Santa Biblia. Por ejemplo los adventistas no prueban una gota de licor por considerarlo pecaminoso. Mientras que otras corrientes también religiosas, solo condenan la borrachera, más no el vino.

Conoce cómo puedes realizar la oración Adventista

Para realizar una oración adventista debes colocarle todo tu empeño, además de mucha fe y confianza que lo que estás solicitando. Por eso conoce ¿Qué es la oración Adventista? ¿Cómo  se hace? ¿Por qué hacerla?

Oh Señor misericordioso,

 adorado Padre celestial,

hoy me dirijo a ti para pedirte

que pongas tu atención

 en este siervo.

 

Que te pide humildemente

consideres como a uno

de tus hijos más fieles.

 

Yo, como Adventista de los

Últimos Días, quiero en primer lugar

expresarte mi infinito agradecimiento

por todos tus cuidados y los favores

que constantemente me regalas.

 

Oh Padre mío

quiero pedirte perdón

por todas mis faltas y omisiones

y que no me mires

con ojos de abandono o de ira.

 

Por favor dispénsame Señor

tu infinito perdón y

no me dejes a la deriva,

sin tu perdón y tu misericordia divina.

 

Padre Celestial también

es propicia la oración para suplicarte

que me ayudes a solucionar

todas las adversidades

que me asechan en estos momentos.

 

Y para que brindes

tu misericordioso brazo

para tener yo un verdadero.

 

Punto de apoyo para seguir luchando

y venciendo en este valle de lágrimas

y de dolores que me ha tocado vivir.

Amén.

Padre amoroso y misericordioso,

Dios de los ejércitos, amoroso Padre

Jehová, a ti me dirijo en este día

de mi vida como lo he hecho

desde que te conozco mi Señor.

 

Quiero darte gracias ante todo

porque sé mi Dios y salvador

que sin tu divina Providencia,

yo no soy nada ni nadie.

 

Además quiero que sepas

por mis propios labios que soy

un hijo agradeció.

 

Y por tanto estas mis primeras palabras

de hoy en esta oración humilde y sincera,

han de ser de reconocimiento.

Y también dádivas de gracias

por entender y saberme

que soy tu hijo y que mi nombre

aparece escrito en tu libro de vida.

 

Quiero además mi amado Padre

Celestial, aprovechar esta oportunidad

para pedirte que perdones mis faltas.

 

Y que no tomes en cuentas

las veces que sin querer

te he ofendido.

 

Porque tal vez

con un pensamiento

hacia alguno de mis hermanos

aquí en la Tierra o tal vez

por una omisión de hechos

que debí ejecutar.

 

Pero la pereza y el desdén

pudieron más que mi amor

por ti Padre Eterno.

 

Para finalizar, Padre Celestial

te ruego encarecidamente que me

ayudes a timonear esta vasca

que es mi hogar, ayúdame

a ser buen conductor.

 

Buen rectos, buen administrador,

buen consejero.

 

Y que no sobresalga

en condición de cabeza de hogar,

ni un atisbo de rigor excesivo.

 

Antes bien adorado Padre Celestial,

ayúdame a resolver cada contrariedad

que se presente en  vida.

 

Muy especialmente la causa

que en este momento te expreso

con tanta premura Padre Adorado.

 

(Se menciona ese favor especial

para el día de hoy)

 

Deseo Padre, que dispenses

especial atención en tu siervo,

que hoy como siempre,

estoy dispuesto a acatar

cada uno de tus mandatos

y sumirme en el más triste dolor.

 

Si llegara a faltarme tu divina

protección Padre adorado,

y nunca jamás alabado en demasía.

 

Espero siempre de ti tu protección

y tu ayuda para siempre jamás.

Amén.

¿Por qué debemos orar?

Las razones por las cuales debemos orar, están en la Biblia, las personas deben orar simple y llanamente porque cuando existe una relación con alguien. Es porque hay comunicación. Si nos consideramos hijos de Dios, que de hecho lo somos, es necesario que nos comuniquemos perennemente para sostener esa relación.

Como cristianos que somos, debemos participarle a Nuestro Señor, todos nuestros planes. Manifestarle nuestras angustias y nuestras dudas, y encomendarnos a Él para que nos proteja de todas las amenazas del intruso.