Cómo orar a Dios por mi familia: esposo e hijos no creyentes (Inconversos)

como orar por mi familia

El (la) creyente que convive con esposo (a) e hijos no creyentes (inconversos), anhela que ellos compartan su fe. Hoy trataremos este caso de cómo orar a Dios por mi familia: esposo e hijos no creyentes, para que Dios toque su corazón y haga su obra en ellos.

https://www.youtube.com/watch?v=3FBk7J1EN-E

A pesar de los lazos de amor que unen a los miembros de una familia, cuando surgen desacuerdos o diferencias en cuanto a la percepción de las cosas, pueden generarse conflictos nada deseables que deben evitarse.

Para ello, es fundamental que se respete el derecho del otro a disentir, pero en los términos de una comunicación asertiva y con empatía para no lastimar los sentimientos de alguno de sus miembros y mantener sana la relación.

Por otra parte, el creyente encontrará en Dios su mejor aliado. El Padre celestial enviará su Santo Espíritu para iluminar la mente y el corazón de los miembros de su familia.

Índice()
  1. Cómo orar a Dios por mi familia: esposo e hijos no creyentes
  2. Propósito de Dios con la familia

Cómo orar a Dios por mi familia: esposo e hijos no creyentes

Dios ha prometido al que cree en Jesucristo que tanto él como su familia serán salvos. Con la fe que mueve montañas, oremos a nuestro Padre celestial que siempre está presto a auxiliarnos en cualquier circunstancia.

Amante Padre celestial,

Dios creador del universo,

me postro ante ti

para agradecerte todas las bondades

que recibo día a día recibo aún sin merecerlas.

 

Me hiciste el llamado para conocerte,

enviaste a tu Santo Espíritu para iluminarme

avivando mi fe y enseñarme tu verdad,

gracias Padre!

 

Sin embargo, sabes cómo ansío

que mi familia entre en el camino

de la fe y la verdad divina.

¡Ayúdame a que sus ojos

también vean la luz!

 

Amo al hombre que pusiste en mi camino

para que sea mi esposo.

 

Hemos afrontado juntos

todos los retos, positivos y negativos,

y enfrentamos las dificultades,

apoyándonos el uno al otro.

 

Construimos una familia con amor,

donde han crecido nuestros hijos.

¡Te agradezco tanto

por permitirme ser su madre!

 

Sin embargo, me apena que mi esposo e hijos

no compartan la fe y

se nieguen a escucharme

cuando quiero expresarle

el gozo de la vida cristiana.

 

Te ruego, Señor,

toca sus corazones y abre sus mentes,

que tu Espíritu penetre en su alma

para mostrarles tu plan de salvación

para que acepten la verdad

que inspiraste en tu Palabra.

 

Dame la paciencia

para mostrarles con amor

lo que me has enseñado,

la esperanza de la vida eterna.

 

para que alcancen la paz y

obtengan el galardón que otorgas.

 

Lléname de tu Espíritu,

hazme instrumento de tu paz,

pon en mi boca tus palabras,

Padre, no las mías y

manténme en el camino para darles testimonio.

 

Pon en sus caminos

personas de fe que les hablen de Jesús,

Asimismo, ablanda sus corazones,

descubre el velo de sus ojos,

quita la oscuridad y que

penetre la luz que emana de ti.

y su palabra no la teneis

Que confiesen a tu hijo

como su Salvador,

porque nadie llega al Padre

si no es por el Hijo.

 

Espíritu Santo,

muévelos al arrepentimiento sincero.

 

En tu nombre, cancelo todo espíritu

de contradicción,

alejando cualquier influencia

maligna y tropiezos que obstaculicen

la aceptación de nuestro Señor.

 

Dame la fuerza para vencer,

así como venció Daniel

quien en el foso de los leones

fue salvado por su fe y lealtad a ti,

Dios misericordioso.

 

Sin duda, confío que mi esposo e hijos,

alzarán sus ojos hacia ti para ver tu gloria

te confesarán, se arrepentirán y

alcanzarán la vida eterna.

 

Porque eres fuerte,

amoroso y piadoso.

 

Haces uso de tu misericordia

por miles de generaciones

de aquellos que te aman y te obedecen.

 

Finalmente, escucha a esta tu sierva, Padre:

Dejó entre tus manos a mi esposo

e hijos para que los redimas.

 

En el nombre del Padre,

del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Amén.

Propósito de Dios con la familia

Dios creó al hombre y la mujer y les dijo que se multiplicaran, en otras palabras, que conformaran una familia. De alguna forma, en este núcleo se expresa la esencia de la Trinidad cristiana, implícita en la relación e hijos.

En realidad, es una ley divina. Dios nos da a los hijos en calidad de préstamo para que los amemos y eduquemos en la fe, con valores y principios cristianos. Recordemos que nos hizo a su semejanza, hay que honrar este privilegio.

La biblia dice: “instruye al niño en su camino, aun en su vejez, no se apartará de ella”. Tenemos una alta responsabilidad con los hijos, de quien daremos cuenta a Dios. Orar por la familia no creyentes, tarde o temprano se traducirá en salvación.

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