¿Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia?
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se tú dirigiendo esta oración de la divina misericordia.
Oh Bendito Dios,
creador de toda vida existente,
tu amor es incomparable,
no hay otro igual
ya que eres bueno.
Oh Cordero Santo, que
derramaste, tu amor en
la cruz y también moriste
por mis pecados y por
está razón, te alabo.
Oh Dios misericordioso,
que eres lento para la ira,
y grande en piedad, tú
enviaste a tu hijo unigénito,
a morir por mis pecados.
Por eso te pido que me
perdone, y no borres mi
nombre el libro de la vida.
Oh Jehová en ti confió,
ya que Tú eres mi refugio,
mi roca de confianza.
Tú eres mi amparo y
fortaleza, pues tú dices:
Bienaventurado
es el que en ti confía.
Padre Nuestro, que estás
en el cielo, santificado sea
tu nombre, venga a nosotros
tu reino, hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan
de cada día, perdona
nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la
tentación, y por lo tanto
líbrame del mal.
Dios te salve María, llena
eres de gracia, el Señor es
contigo, bendita eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto
de tu vientre Jesús.
Porque el ha de venir a
juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados.
Por consiguiente, Padre Eterno,
te ofrezco el cuerpo y la sangre,
el alma y la divinidad de tu amado
Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Como consecuencia de nuestros
pecados y los del mundo entero.
En las cuentas del Ave maría,
por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y
del mundo entero.
Diga luego tres veces Santo Dios,
Santo fuerte, Santo inmortal,
ten piedad de el mundo entero
e igualmente de nosotros.
Oh Rey Soberano, yo he
confiado en tu infinita misericordia;
y mi corazón se regocijará por la
salvación que me entregaste.
Jehová es mi escudo;
y también mi salvación,
¿porqué habré de temer?.
A ti Santo Padre,
levanto mis manos,
recibe mi adoración
y asimismo mi petición.
Oh mi Dios justo,
no me abandones,
de igual manera
no desampares.
Porque, aunque mi padre y
mi madre me dejaran, con
todo, Jehová me recogerá.
Tú no nos abandonas,
ya que tu fidelidad es grande.
Tuya es la gloria y la honra.
Oh bendito Jesús.
Gracias por acercarnos al Padre;
gracias a ti fuimos reconciliados,
tú nos enseñaste, cuánto somos
amados, por Dios.
Como resultado de esta oración
de agradecimiento, vengo a ti.
Y también te sigo a ti,
porque tú eres la verdad.
Amén.

