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7 Días de ayuno y oración por los hijos ¡Protégelos Padre!

30 junio 2020
7 Días de ayuno y oración por los hijos ¡Protégelos Padre!

El ayuno y la meditación a través de la oración es una forma de sacrificio cristiano en donde la persona se abstiene de consumir alimentos para el desayuno, al igual que de otros placeres humanos. En este caso dedicaremos 7 días de ayuno y oración por los hijos ¡protégelos Padre! para el bienestar de nuestros hijos.

Este acto exige a los devotos abrir su corazón a Dios y al prójimo para el cumplimiento de su petición. Todo, por medio de la constancia, el fervor y la fe por el gran Maestro Creador y su hijo Nuestro Señor. Es ideal hacer de esta acción de amor a Dios una costumbre, que se prolongue mes a mes para mostrar simpatía y amor hacía el Señor.

Protección de los hijos por medio de la oración y 7 días de ayuno

Realiza esta oración todas las mañanas, durante 7 días acompañado del sacrificio del ayuno y la abstención de los placeres. Encomendando a Nuestro Señor Padre Protector el cuidado de nuestros hijos.

¡Oh Padre y Señor Dios!

acepta mis súplicas en este día

 qué con fervor elevo a ti,

para que protejas padre

a mis hijos que son tus hijos.

 

Cuida Padre,

a mis herederos que son tus herederos,

y pueda señor mío mi corazón estar tranquilo,

porque tu espíritu guía los pasos de tus siervos.

 

Oye, ¡oh Dios mío! mi clamor

acepta mi sacrificio,

toma en tus manos la voluntad de mi hijo

y hazlo un ser de bien.

 

Conviértelo señor en un hombre digno de admirar,

en un buen hijo, en un buen hermano,

también en un buen esposo,

en un buen padre y en un buen amigo

pero sobre todo en un buen cristiano.

 

¡Oh Padre Celestial!

recibe de mi está ofrenda, que es mi

sacrificio por tus bondades,

acepta de mi lo que te doy.

 

Que yo trataré y me esforzaré por

agradecer tu infinita misericordia.

 

Por ello, de esta misma forma protege a mis hijos

que son tus hijos

mis herederos que son tus herederos,

mi descendencia que es tu descendencia.

 

¡Oh Padre Celestial!

Me muestro ante ti por medio del ayuno,

sacrificio que no se compara con el que

tu viviste por todos nosotros

para perdonar los pecados

y salvar nuestras almas.

Por eso en mi súplica ruego a ti Señor

perdones y salves el alma de mi hijo.

 

Libéralo de toda atadura

y acógelo señor bajo tu brazo,

derrama sobre él, tu sangre protectora

para que así nada ni nadie pueda dañarlo.

 

¡Oh Santísimo!

Fielmente he seguido tus enseñanzas

he elevado tu palabra ante los incrédulos

he sido tu fiel siervo

y me has llenado de bendiciones innegables.

 

Me has dado felicidad infinita

me has llenado de un amor puro

como las lágrimas que derramó Jesús

por nosotros en la cruz.

 

Por ello, solo te pido esta vez señor

no desampares a mi hijo.

Y protégelo ante las tentaciones,

amenazas e infortunios del camino de la vida.

 

Padre amado

me comprometo ante ti

a seguir llevando tu mensaje de una vida eterna

llena de maravillas en el cielo.

 

 

Por ello Amado Creador,

me entrego a nunca faltar a tu palabra,

a nunca negarme a tus enseñanzas,

a jamás renegar de ti o de tus designios.

 

Solo te pido que a diario me otorgues dosis nuevas

de sabiduría, fe, esperanza  y tolerancia,

pero sobre todo

de entendimiento y amor por tu palabra.

 

Finalmente,

oye Dios mis plegarias llenas de fe

y que se haga tu voluntad

hoy, mañana y siempre.

 

Amén.

Ayunar como medio de sacrificio para que el Señor Padre proteja a tus hijos

El clamor por la protección de los hijos es un deseo natural de los padres, por el bienestar de su descendencia en la cual ponen todas sus plegarias al Señor, para el fortalecimiento de las virtudes que los hacen estar sanos y salvos. Es importante que se cumplan los 7 días de ayuno y oración y se rece esta oración, para que no se corte la cadena de súplicas y ruegos a nuestro Padre Celestial.

De esta forma tus súplicas se verán correspondidas con la protección de tus hijos, pero es de suma importancia la meditación consciente y el sacrificio sincero por la causa nombrada ante los ojos de nuestro Maestro y su hijo nuestro señor.

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